Un CV visualmente atractivo no siempre es un CV que funciona. Muchos candidatos invierten tiempo en plantillas llamativas de internet sin saber que ciertos elementos de diseño, justo los que hacen que el CV se vea "moderno", son los que más problemas causan al pasar por un sistema ATS.
Lo que conviene evitar (o usar con mucho cuidado)
- Columnas dobles o triples: el sistema puede leer el contenido en un orden que mezcla secciones distintas.
- Cabeceras y pies de página con información clave: nombre, teléfono o correo dentro de un header de diseño a veces no se extraen correctamente.
- Imágenes de fondo, marcas de agua o fotos grandes: no aportan información al sistema y pueden generar errores de lectura.
- Iconos reemplazando texto: un ícono de teléfono sin el número al lado, o un ícono de nivel de idioma sin la palabra "avanzado" o "intermedio" escrita.
- Fuentes decorativas poco comunes: si la fuente no es estándar, el sistema puede transcribirla como caracteres extraños o simplemente omitirla.
Un formato simple no significa un CV aburrido
La confusión más común es pensar que "seguro" significa "sin diseño". No es así. Puedes tener jerarquía visual clara, buen uso de negritas, buen espaciado y una estructura ordenada por secciones (Perfil, Experiencia, Educación, Habilidades) sin depender de columnas ni gráficos. De hecho, ese tipo de formato limpio suele ser más fácil de escanear también para el reclutador humano que lo revisa después, no solo para el sistema.
Cómo revisar si tu CV actual tiene este problema
Una prueba simple: copia todo el texto de tu CV y pégalo en un documento de texto plano, sin formato. Si al pegarlo el orden de la información se ve revuelto, con secciones mezcladas o líneas cortadas donde no debería, es una señal de que un ATS probablemente lo está leyendo igual de mal.
El formato correcto es solo una parte de la ecuación. Combinado con el contenido adecuado (las palabras clave correctas y los logros bien redactados) es lo que realmente determina si tu CV avanza a la siguiente etapa del proceso.
Por Pierre Ríos